lunes, 20 de noviembre de 2017

Salud, viajes y vacunación internacional

QUIERO VOLAR; PERO QUE SEA CON ALAS SEGURAS

¿Qué hacer cuando queremos salir de viaje al extranjero?

¿Está pensando en salir de vacaciones, pero sabe que hay enfermedades extrañas y peligrosas en el extranjero de las que no sabe mucho más que eso? ¿Le preocupa traerse algo peligroso e infectar a su prójimo? ¿Quiere estar preparado/a para las rarezas del mundo? He aquí algunas cosas que debe saber.

Ciertas regiones del mundo, particularmente países tropicales y/o en vías de desarrollo, son focos endémicos de ciertas enfermedades de carácter infeccioso y transmisible; es decir, que desde hace tiempo y quizá en parte por problemas sociopolíticos o ambientales, sus habitantes sufren de dichas enfermedades con más frecuencia, del mismo modo que quienes las visitan. Cuando se plantee viajar al extranjero, particularmente a un país del que no se ha informado previamente, debería consultar con su médico para estudiar los posibles riesgos de salud que afronta al viajar a ese país, así como las medidas preventivas que pueden ayudarle a evitarle malas pasadas.

En general, la consulta previa a este viaje debería realizarse con uno o dos meses de antelación (e incluso más, si es posible; piense en que este servicio también puede tener listas de espera, ¡más en época de vacaciones!), tanto para viajes de placer como de trabajo, y particularmente con vistas a viajes de larga duración. Aún así, su médico le atenderá el día de antes de partir si tiene ocasión, dándole recomendaciones como las que adjuntamos más adelante en esta revisión para protegerse de infecciones con medidas generales, que no médicas; es mejor que nada, pero de todos modos le recomendamos ser precavido y visitar antes a su médico.

Si es vd. un/a paciente de riesgo (mayor de 65 años, con problemas de salud crónicos, inmunodeprimidos, gestante o menor de 15 años), es recomendable que realice esta consulta con más celo y urgencia, para asegurarse de que medidas generales y médicas quedan cubiertas con tiempo suficiente como para prepararlas de antemano.

MEDIDAS GENERALES.

Lo primero es lo primero: si tiene enfermedades que requieran tratamiento, particularmente aquellos problemas graves de salud que exijan uso de medicamentos de forma diaria o casi diaria, deberá llevarlos consigo en sus viajes o guardados en equipaje de mano, dentro de sus envases originales y con las etiquetas visibles. Del mismo modo, es recomendable llevar consigo los datos de contacto con la consulta del médico que prescribiera sus medicamentos, así como información sobre su situación médica y sus pautas de tratamiento (dosis, medicamentos, etcétera). Le recomendamos preparar un botiquín con elementos fundamentales para su viaje, del que le hablamos en un apartado más adelante.

Una vez ha considerado esta medida básica, el principal problema para cualquier visitante (usted incluido/a) lo constituyen la higiene de agua y alimentos contaminados, causantes principales de la llamada “diarrea del viajero”, el cuadro más frecuente con el que pueden encontrarse quienes cruzan las fronteras de su país natal. En países de alto riesgo pueden afectarse hasta cuatro de cada cinco personas que lo visitan.

Para evitar la diarrea del viajero, se recomienda:

        · Evitar alimentos que se hayan mantenido a temperatura ambiente durante varias horas (buffets, mercados descubiertos o vendedores ambulates).

        · Evitar alimentos crudos (salvo fruta y vegetales bien pelados o sin cáscara) y frutas con piel dañada.

        · Comer alimentos bien cocinados, y mientras estén calientes. Las bebidas y comidas que se cocinen a más de 60 ºC suelen ser seguras.

        · Evitar el hielo, salvo que sepa que procede de agua segura; evitar también los helados de cualquier tipo.

        · Evitar alimentos con huevos crudos o poco cocinados.

        · Evitar lavarse los dientes con agua que no sea segura.

        · Pedir consejo a personas del lugar sobre pescado y marisco, si pueden contener veneno.

        · Hervir la leche que no esté pasteurizada antes de tomarla.

        · Lavarse las manos con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos.

        · Hervir el agua para beber si se duda de su seguridad durante al menos un minuto. De no ser posible, usar filtro (cerámico, de membrana o de bloque de carbono; se recomienda que el poro filtrante tenga un tamaño de 1 micrómetro o menos) o desinfectante (cloro y yodo son los desinfectantes más habituales; un agua turbia deberá filtrarse antes de desinfectarse), y preferiblemente ambos; los dispositivos de ósmosis inversa y de ultrafiltración son, teóricamente, suficientes para eliminar cualquier agente infeccioso. Las bebidas frías, sean embotelladas o con envase estandarizado, son seguras siempre que estén bien cerradas.

De producirse una diarrea durante un viaje de estas características, aunque en su mayoría serán afortunadamente autolimitadas, es importante mantener una correcta hidratación por vía oral, especialmente en niños/as. La toma de líquidos debe incrementarse en el momento en el que empiece la diarrea, con agua embotellada, hervida o tratada, o bien con té ligero. Si la diarrea persiste más de un día, se recomienda disolver sales de rehidratación oral en agua para reponer solutos y agua simultáneamente; de no contarse con sales de rehidratación oral preparadas, se puede crear un sucedáneo adecuado con seis cucharadas de azúcar y una cucharada de sal disueltas en un litro de agua limpia y potable, segura para beber.

En niños/as menores de dos años debe reponerse una media taza (50-100mL) de fluido por deposición; en niños/as de dos a diez años, debe reponerse una taza (100-200mL) de fluido por deposición. En personas mayores de diez años, puede administrarse una cantidad relativamente ilimitada de fluido con el que reponer las pérdidas.

Si la diarrea dura más de tres días, asocia sangre en heces, vómitos o fiebre, debería solicitar asistencia médica; si no le es posible, y no tiene más recursos a su disposición o los disponibles le han fallado, visitantes en edad adulta podrán tratarse con ciprofloxacino, y para niños/as y gestantes con azitromicina, pero no se recomienda el uso profiláctico de antibióticos para estos casos. Del mismo modo, no se recomienda para el uso general la aplicación de pautas con medicación antidiarreica, especialmente en niños/as.
       
RIESGOS MEDIOAMBIENTALES.

No todo van a ser bichos; y a veces, son bichos que se ven venir. Cuando se viaja entre regiones alejadas (como interesará a quienes necesiten leer este documento), quien viaja necesitará conocer los cambios físicos (abruptos o no) entre dichas regiones y sus efectos en la salud.

- La presión barométrica cae al aumentar la altitud. Si padece de enfermedades pulmonares (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, hipertensión pulmonar), cardíacas (angina inestable) u otros procesos de carácter crónico (anemia falciforme), deberá tener presente que cualquier viaje a ubicaciones elevadas puede conllevar síntomas como falta de aliento o fácil cansancio, e incluso casos leves deberán controlar sus síntomas en estos ambientes.

- La temperatura y la humedad, cuando son elevadas, pueden producir pérdidas bruscas de agua y electrolitos en sangre, lo que causará extenuación por calor y golpes de calor. Asegúrese de garantizar su hidratación, particularmente en ambientes tropicales.

- La exposición prolongada a la luz solar, sobre todo en pacientes de piel y ojos claros, pueden producir quemaduras en la piel o lesiones oculares. Asegúrese de llevar fotoprotección adecuada a su tipo de piel y gafas de sol, particularmente en ambientes tropicales, montañosos o árticos (y, por supuesto, en verano).

- La toma de agua o alimentos no procesados (contaminados) puede acarrear infecciones por un número de agentes bacterianos, víricos o parasitarios. La “diarrea del viajero” puede verse causada por numerosos agentes infecciosos, como veíamos antes.

- Ciertos insectos y otros animales de pequeñas dimensiones pueden transmitir enfermedades al contacto con el cuerpo humano. Asegúrese de informarse sobre los vectores típicos de una región para hacerse con el repelente óptimo con el que cubrir las partes de su cuerpo que vaya a exponer al ambiente.

- Muchos animales transmiten infecciones a través de mordeduras, pero también las transmiten al contaminar alimentos, particularmente productos cárnicos y lácteos. El riesgo de infección puede reducirse al evitar un contacto próximo con animales (incluyendo animales salvajes, cautivos y domésticos) en regiones de gran riesgo de infección por rabia, tularemia, brucelosis, leptospirosis y algunas fiebres hemorrágicas virales. El calzado y la ropa que cubran y protejan tanta superficie corporal como sea posible también serán importantes en regiones con abundante población de serpientes.

- Al exponerse al agua dulce, evite lavarse y bañarse en aguas que puedan estar contaminadas por residuos humanos o animales; sólo las piscinas de agua clorada se consideran seguras.

- Al exponerse al agua de mar, es recomendable cerciorarse de la presencia de medusas, peces y corales, así como de crustáceos, mariscos y anémonas de mar tóxicos. Asimismo, debería confirmarse que el lugar de baño es físicamente seguro y que no supone un peligro para la salud.

- Si bien no es un factor de riesgo ambiental en el sentido más estricto del concepto, las enfermedades infecciosas de transmisión sexual están presentes tanto en la región de origen de quien viaja como en la región visitada. Se puede reducir el riesgo de infección mediante el uso de preservativo y reduciendo las relaciones sexuales esporádicas.

VACUNACIONES.

Ciertas vacunas se aplican por reglamento internacional para quienes viajan de una región a otra del mundo, con lo que las autoridades locales de un país visitado exigen su cumplimentación. Para demostrarla, se extienden certificados internacionales de vacunación; para que se le vacune, debe dirigirse a un Centro de Vacunación Internacional, una instalación autorizada por la Organización Mundial de la Salud. En Zaragoza, el único Centro de Vacunación Internacional es el Servicio Provincial de Salud y Consumo, que pertenece a la Subdirección General de Salud Pública y se encuentra situado en la calle Ramón y Cajal (68); si necesita contactar para una consulta con el CVI de Zaragoza, su teléfono es el 976 71 50 00.

A fecha de hoy, las vacunaciones OBLIGATORIAS de acuerdo con la legalidad internacional incluyen:

* VACUNACIÓN FRENTE A LA FIEBRE AMARILLA. Causada por un virus y transmitida por un mosquito, la fiebre amarilla es una enfermedad de declaración obligatoria, endémica de ciertas regiones de África y Sudamérica (véanse mapas más abajo), y que obliga a visitantes de otras regiones a vacunarse si pretenden entrar en ellas. Es recomendable que se vacune frente a la fiebre amarilla si pretende viajar a cualesquiera países de ambos continentes. Si está embarazada o sufre de alteraciones inmunitarias, o está pensando en viajar con niños menores de seis meses, consulte con su médico para determinar si es adecuado el uso de una vacuna. Deberá vacunarse al menos diez días antes del inicio del viaje, aplicándose una única dosis por vía subcutánea o intramuscular (es decir, inyectada). Deberá inyectarse una dosis de recuerdo cada 10 años. Puede sufrir reacciones, como febrícula, dolor muscular y dolor de cabeza. Si persiste fiebre más de dos días o aparecen síntomas adicionales, consulte con su médico.





* VACUNACIÓN CONTRA EL MENINCOCO. Se exige por parte de Arabia Saudí a todos los peregrinos en peregrinación a La Meca (tanto durante Hajj como Umrah); debe emplearse la vacuna tetravalente, que cubre múltiples formas de meningococo (los llamados serotipos A, C, Y y W-135). Deberá vacunarse al menos dos semanas antes de iniciar el viaje, siendo necesaria una sola dosis por vía intramuscular (inyectada), sin que sean necesarias dosis de recuerdo. Pueden producirse reacciones locales leves, como enrojecimiento, hinchazón y dolor en el punto de inoculación; en raras ocasiones, fiebre y escalofríos. Esto se aplica a las dos vacunas autorizadas en España.

* VACUNACIÓN CONTRA LA POLIOMIELITIS. Algunos países en las que los poliovirus no existen o no han causado infecciones epidémicas exigen que se vacune a cualesquiera visitantes que soliciten un visado de entrada.
Por otro lado, hay una serie de vacunaciones que se consideran RECOMENDADAS en la prevención de enfermedades infecciosas. Notablemente, ciertos recorridos dentro de un mismo territorio nacional pueden acarrear riesgos de exposición e infección distintos, así como pueden ser diferentes los riesgos en viajes largos, con suficiente preparación previa al viaje o con una salud delicada previa a la travesía. Las condiciones y características de la vacunación por poliovirus salvaje son especiales. Consúltelas en su CVI.

Por otro lado, las vacunaciones recomendadas deberían estudiarse cuidadosamente, plantearse con el médico de Atención Primaria en una consulta lo bastante anticipada y, de ser posible, plantearse también en un Centro de Vacunación Internacional. De entre estas, podemos mencionar:

* VACUNACIÓN CONTRA EL CÓLERA. Es una enfermedad bacteriana intestinal aguda que causa diarreas abundantes y que pueden deshidratar a quienes la padecen. La bacteria que la causa, el Vibrio Cholerae, se transmite por agua y alimentos contaminados. Es endémica de ciertos territorios de África, Centro y Sudamérica y del sudeste asiático. Quienes viajan deberían prevenir la toma de agua y alimentos contaminados durante el viaje, ya que estas medidas son suficientes para evitar la infección. Por otro lado, existe una vacuna oral inactivada que podría serle útil si planea viajar a zonas con gran riesgo de infección por trabajo con una ONG, viajes de aventura, trabajo en campos de refugiados o de tener previstos contactos directos con la población local. Deberá vacunarse tres semanas antes del inicio del viaje, administrándose dos dosis por vía oral; una al inicio del viaje y otra siete días antes, para adultos y niños mayores de seis años. No tome alimentos dos horas antes y una hora después de la vacunación.

* VACUNACIÓN CONTRA LA FIEBRE TIFOIDEA. Otra enfermedad bacteriana, esta causada por la Salmonella Typhi, que se transmite por alimentos y agua contaminados. No es endémica, ya que aparecen casos por todo el mundo, pero sí es mucho más frecuente que se presente en países en vías de desarrollo de África, América Central y Sudamérica, Oriente Medio y sudeste asiático. La vacuna (disponible en formas oral e inyectable) se recomienda a quienes viajan a regiones endémicas, fuera de circuitos turísticos y con condiciones higiénico – sanitarias complejas o estancias de más de un mes. Su efectividad es limitada, así que debería complementarse siempre con la prevención que ofrecen las medidas higiénicas con alimentos y bebidas durante el viaje. La vacuna inyectable contra la fiebre tifoidea debe administrarse al menos tres semanas antes del inicio de un viaje con una única dosis intramuscular, aplicándose dosis de recuerdo cada tres años si persiste el riesgo de exposición. Pueden manifestarse reacciones locales leves y breves, como enrojecimiento, hinchazón o dolor y, en ocasiones más raras, fiebre, náuseas, vómitos, dolor muscular o articular y en muy raras ocasiones reacciones alérgicas. La vacuna oral contra la fiebre tifoidea debe administrarse al menos dos semanas antes del inicio del viaje con tres dosis por vía oral, tomadas en tres días alternos y con dosis de recuerdo cada tres años si persiste el riesgo de exposición. Ninguna de las dos protege contra especies de Salmonella que no sean Salmonella typhi.

* VACUNACIÓN CONTRA HEPATITIS A. Como las demás hepatitis víricas, la hepatitis tipo A es de distribución mundial; el virus que la causa, sin embargo, tiende a causar epidemias periódicas, transmitiéndose de persona a persona y por la toma de alimentos y bebidas contaminadas, por lo que las condiciones higiénico - sanitarias deficientes facilitan su propagación. La vacuna, que se prepara con virus inactivados de la hepatitis A, se recomienda a quienes viajan a zonas endémicas sin ser inmunes; si no sabe con certeza si está inmunizado a la hepatitis A, podrá realizarse un estudio serológico que podrá solicitar su médico. Deberá iniciar la vacunación al menos dos semanas antes de la partida, aplicándose dos dosis por vía intramuscular (inyectada) de las que la segunda se administra a los 6-12 meses de la dosis anterior. Aunque puede no ser necesaria, la dosis de recuerdo se administrará cada 10 años. Pueden manifestarse reacciones locales leves, dolor, enrojecimiento o hinchazón y sistémicas leves, dolor de cabeza, malestar, fiebre y náuseas.

* VACUNACIÓN CONTRA HEPATITIS B. Otra hepatitis vírica, en este caso de transmisión sexual, sanguínea, por contaminación sanguínea de productos alimenticios o de jeringas, tatuajes, piercing o acupuntura. Si bien también es de distribución mundial, hay menos riesgo de contagio en determinadas regiones de América del Norte, en el norte y oeste de Europa, el cono Sur de América del Sur, Australia y Nueva Zelanda; otras regiones tienen mayor número de casos, y por tanto, mayor riesgo de contagio para visitantes. El contacto sexual, el contacto directo con la sangre, el recorrido del viaje, la duración del viaje y el número de casos conocidos de hepatitis B en una región incrementan el riesgo de contagio de esta enfermedad para visitantes; por tanto, el personal sanitario, quienes requieran una transfusión de sangre u otros líquidos corporales humanos mal controlados o quienes tengan contacto con agujas mal esterilizadas tienen mayor riesgo de complicación. Mordeduras, contacto de lesiones cutáneas abiertas en la piel de portador y visitante sano o heridas profundas también son posibles puertas de entrada para el virus de la hepatitis B. Por todos estos motivos, se recomienda a todos los visitantes no inmunes que se desplacen a áreas con riesgo de infección moderado o alto que se apliquen la vacuna. Nótese que puede administrarse a lactantes desde el nacimiento. Deberá iniciar la vacunación al menos un mes y medio antes de su partida, tomando tres dosis por vía intramuscular (inyectada), la segunda un mes tras la primera y la tercera a los 6-12 meses. Pueden presentarse reacciones locales leves, dolor, enrojecimiento o hinchazón, así como reacciones alérgicas graves (que son muy infrecuentes).

Nótese que puede administrarse una vacuna combinada a quien viaje a zonas con alto riesgo de infección por hepatitis A y B.

* VACUNACIÓN FRENTE A NEISSERIA MENINGITIDIS. Hemos hablado antes del meningococo, que produce casos esporádicos de meningitis meningocócica por todo el mundo; la mayoría de los casos en las zonas templadas se dan en invierno, pero pueden darse brotes en zonas cerradas (residencias, cuarteles); en el África subsahariana, el llamado “cinturón de la meningitis”, que recorre el continente desde Senegal hasta Etiopía, sufre brotes y epidemias entre noviembre y junio. Debe plantearse esta vacuna si desea visitar esta región, y es obligatoria, como decíamos antes, si desea viajar a Arabia Saudí durante el Hajj. Deberá vacunarse al menos dos semanas antes de iniciar el viaje, siendo necesaria una sola dosis por vía intramuscular (inyectada), sin que sean necesarias dosis de recuerdo. Pueden producirse reacciones locales leves, como enrojecimiento, hinchazón y dolor en el punto de inoculación; en raras ocasiones, fiebre y escalofríos. Esto se aplica a las dos vacunas autorizadas en España.

* VACUNACIÓN PARA EL POLIOVIRUS SALVAJE. Se recomienda para quienes viajan a Pakistán, Nigeria, Afganistán, Guinea Ecuatorial, Siria, Irak, Camerún, Etiopía, Somalia e Israel, donde se han detectado casos de transmisión de esta enfermedad, erradicada en muchos países desarrollados. Hasta que la OMS confirme la desaparición mundial del Poliovirus, se considera necesario vacunarse contra éste si se dirige o deja estos países, para evitar la reinfección de regiones seguras. Las condiciones y características de la vacunación por poliovirus salvaje son especiales. Consúltelas en su CVI.

* VACUNACIÓN FRENTE A LA RABIA. Otra enfermedad vírica que se transmite principalmente por mordedura de muchos animales, sobre todo mamíferos (perros, gatos, zorros, murciélagos, mofetas…) de todo el mundo. Si prevé riesgo de contacto con estos animales portadores, por ser personal veterinario o con vistas de manipular animales, o personal de laboratorio, es recomendable que se vacune. También es recomendable si va a viajar por regiones rurales o con escaso acceso a atención sanitaria apropiada. Deberá vacunarse al menos un mes antes de su partida, aplicándose tres dosis de 1 mililitro intramuscular (inyectada), las primeras dos dosis separadas por una semana y la tercera dos o tres semanas después de la segunda. Si ya se ha expuesto previamente a la rabia, pero no está vacunado/a, se aplicarán 5 dosis de 1 mililitro intramuscular (inyectada), tres días, siete días, catorce días y veintiocho días después de la primera dosis respectivamente. Si ya se había vacunado previamente, se aplicarán dos dosis de 1 mililitro intramuscular (inyectada) separadas por tres días. En adultos se aplicará en la zona deltoidea el brazo; en infantes de menos de 1 año, se recomienda el área anterolateral del muslo. Se recomiendan dosis de recuerdo cada tres años, aunque no de forma rutinaria para cualquier visitante. Puede producir reacciones locales (dolor, enrojecimiento, hinchazón) y sistémicas (dolor de cabeza, malestar, fiebre, náuseas) leves.

* VACUNACIÓN FRENTE AL TÉTANOS. Una enfermedad bacteriana, producida por el Clostridium tetani, que es prácticamente universal y puede infectar al organismo a través de heridas contaminadas en piel o mucosas, causando espasmos musculares masticatorios y mandibulares que pueden extenderse al resto del cuerpo. La desinfección concienzuda de cualquier lesión  es necesaria en estos casos, pero de todos modos debería protegerse frente al tétanos para minimizar riesgos. La difteria, causada por el Corynebacterium diphteriae, es una enfermedad que causa la obstrucción de las vías respiratorias, y suele emparejarse con el tétanos porque existe una vacuna combinada para ambas. En caso de riesgo de primera infección, deberá vacunarse al menos un mes antes de su partida, aplicándose tres dosis por vía intramuscular (inyectada), la segunda dosis un mes después de la primera y la tercera cinco meses después de la segunda. No debe reiniciarse la pauta de quedar incompleta; se contabilizará la dosis administrada previamente, y se considerará completa hasta los tres años. Se recomienda dosis de recuerdo a los 65 años si se recibió vacuna durante la infancia, contándose hasta cinco dosis de recuerdo en pacientes vacunados de forma incompleta. En adultos con una primera vacunación de tres dosis, se administrarán dos de recuerdo con un intervalo de diez años entre dosis, hasta un total de cinco.

* OTRAS VACUNAS. Algunas vacunas, como la de la encefalitis primero estival, la encefalitis japonesa, el neumococo, la difteria o la gripe, son de indicación especial y dependen del visitante tanto como de la ubicación visitada; recomendamos que consulte con su médico de Atención Primaria para estudiarlas con más calma.

Sin embargo, algunas de estas vacunas, como la difteria y el tétanos, la hepatitis B y la poliomielitis ya están incluidas en los calendarios de vacunación rutinaria. Debe recordar además que algunas de estas vacunas podrían estar contraindicadas por ciertas enfermedades preexistentes, procesos concurrentes, tratamientos médicos u otras causas (como alergias conocidas). No suelen ser causa de contraindicación ni enfermedades leves, exposición a enfermedades infecciosas, alergias inespecíficas ya estudiadas, alergias no anafilácticas a componentes de la vacuna, tratamientos de sensibilización simultáneos, antibióticos o corticoides a dosis no inmunosupresoras, dermatitis o eccemas, reacciones no graves a vacunas anteriores, prematuridad, malnutrición, antecedentes familiares, convalencencia de enfermedades agudas, condiciones neurológicas estables, lactancia materna, convivencia con gestantes, enfermedades crónicas de corazón, pulmón, hígado o riñón o diabetes mellitas. Infórmese en su CVI o en la visita previa al viaje con su médico sobre si se le puede administrar una vacuna o está contraindicada para su caso.

MALARIA; PREVENCIÓN.

La malaria aparece en casi todos los países tropicales. La transmite un vector, el mosquito Anopheles, cuya picadura puede ser mortal precisamente por esta infección. Toda prevención debe basarse, pues, en la prevención frente a picaduras de mosquitos con repelentes adecuados, así como en la toma de medicamentos antipalúdicos cuando esté indicado para evitar que la infección se manifieste con síntomas, aunque haya infectado a quien haya recibido una picadura. Sin embargo, de presentarse síntomas (fiebre, escalofríos, sudoración, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, tos, heces que pueden ser sanguinolentas, dolor muscular, amarilleamiento de piel o mucosas…) al cabo del período de incubación, que puede ir de los nueve días a los tres meses tras la picadura de mosquito que la transmitió, es necesario acudir a un profesional sanitario para valorar posibles tratamientos médicos.  Muchas veces pueden parecer síntomas inocentes, pero deben hacerle sospechar de malaria si una semana después de la llegada a una región con alto riesgo de contagio se manifiesta una fiebre inexplicable, se asocie o no a otros de los síntomas mencionados antes.

Para evitar la picadura del mosquito, es recomendable:

        · Evitar salir al anochecer y al amanecer, cuando los mosquitos pican con más frecuencia. Llevar ropa larga y evitar los colores oscuros, con tejidos tratados con permetrin o etofenprox, son medidas de protección adicionales si necesita salir de noche.

        · Aplicar repelentes a piel expuesta y prendas de vestir, preferiblemente con DEET, IR3535 o Icaridin.

        · Alojarse en edificios en buenas condiciones, con tela metálica en puertas y ventanas o con puertas y ventanas cerradas durante la noche. Si no es posible cerrar la estancia, utilizar mosquiteras en torno a la cama, tratándolas con permetrina o deltametrina.

        · Pulverizar insecticidas, emplear difusores de insecticidas con pastillas impregnadas de piretrinas o quemar espirales contra mosquitos (que suelen liberar piretroides sintéticos), todos ellos medios de eliminar al mosquito vector.

Si lo antedicho falla, es necesario pensar en la quimioprofilaxis adecuada frente al paludismo, que hoy en día se basa en las recomendaciones de la OMS. Debería administrarse por parte de personal sanitario y en consulta adecuada a las necesidades de cada visitante, considerando la eficacia de las medicaciones (que no es universal), sus efectos adversos y que deberá tomarlos unas cuatro semanas tras el retorno de la zona de contagio.

DENGUE: PREVENCIÓN.

El Dengue es una fiebre hemorrágica causada por un conjunto de cuatro virus, que a su vez es transmitido por mosquitos del género Aedes, y que es típica de las regiones tropicales. Frente al Aedes, su vector, es recomendable:

· Usar repelentes de insectos en zonas expuestas.

· Emplear espirales de piretroides sintéticos.

· Emplear redes mosquiteras, con una malla de tamaño no superior a 1.5 milímetros, que deberán usar quienes planeen acampadas en tienda.

· Mosquiteras.

· El aire acondicionado, si está disponible.

· Ropa de fibras naturales y de colores claros, ligera, con tanta superficie corporal cubierta como sea posible y holgada.

BOTIQUÍN DE VIAJE; QUÉ LE PODRÍA SER ÚTIL

Especialmente en países en vías de desarrollo o en los que la asistencia médica y/o la disponibilidad local de ciertos medicamentos no está garantizada, es útil disponer de, por ejemplo:

        · Esparadrapo adhesivo, antiséptico para heridas, vendas y gasas limpias, repelentes para insectos, sales de rehidratación oral (a utilizar con agua limpia, embotellada si es posible), tijeras, analgésicos simples, apósitos esterilizados, termómetro y tratamiento tópico para picaduras de insectos. Consulte con su médico si requiere detalles sobre estos productos y dónde conseguirlos, aunque en su mayoría están disponibles en farmacias.

        · Repelentes de insectos: DEET al 45% (válido para 3-4 horas tras la aplicación), Icaridín-Picaridina, Dimetilftalato y/o aceites esenciales de plantas. Lea lo indicado en sus prospectos respectivos.

        · Complementos: antidiarreicos, antifúngicos, antipalúdicos, preservativos, sedantes, medicación personal, jeringuillas y agujas esterilizadas de requerirlas (insulina), desinfectantes de agua…

¡Y, por supuesto, su medicación habitual tal y como haya quedado pautada por su médico de Atención Primaria previo acto al viaje! Recuerde también que en esta lista no aparecen los antibióticos porque, salvo que un profesional sanitario se lo indique, no deberá tomar un tratamiento antibiótico de entrada en la mayoría de las patologías infecciosas. La diarrea del viajero puede constituir una excepción a comentar con su médico de Atención Primaria, pero que de todos modos no debería tratarse salvo emergencias con antibióticos empíricos, es decir, aplicados a tontas y a ciegas.

CUANDO REGRESE

Ciertas enfermedades tropicales no se manifiestan inmediatamente. Si regresa de su viaje a una zona tropical o a un país en vías de desarrollo sin síntomas, pasan doce meses y se ve en la necesidad de acudir al médico por síntomas cualesquiera, es necesario que informe a su médico de dicho viaje. Particularmente importantes serán fiebre, problemas gastrointestinales (diarreas, molestias abdominales inespecíficas…) y reacciones cutáneas (micosis de la piel, parasitosis, infestaciones de pulgas, úlceras externas y otras).

Del mismo modo, sería recomendable solicitar una consulta médica de todos modos cuando padezca una enfermedad crónica, si se ha estado expuesta a una enfermedad infecciosa grave o ha pasado más de tres meses en un país en vías de desarrollo, informando a su médico del viaje, del destino, del objeto del mismo y de la duración del mismo.

UN CONSEJO: SER RESPONSABLE


Un viaje al extranjero es una oportunidad de expandir los horizontes de quien viaja, con todo lo que ello conlleva, y también con todo lo que ello causa. Cualesquiera visitantes deben reconocer y aceptar los riesgos implicados al decidir visitar territorios con enfermedades endémicas, buscar consejo médico con tiempo suficiente y cumplir las vacunaciones recomendadas, así como las prescripciones obligatorias sobre medicaciones y medidas sanitarias. Es recomendable que siempre lleven encima un botiquín como el que recomendábamos más arriba, y tener un seguro médico de viaje con la cobertura ajustada al país que visiten (consulte detalles de este asunto, y otros de interés para visitantes, aquí: http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/ServiciosAlCiudadano/SiViajasAlExtranjero/Paginas/Inicio.aspx ). No toda precaución es poca, pero pocas precauciones son demasiadas, y hay que cerciorarse de que su medicación habitual está a mano, y bien explicada, en caso de necesidad. Y siempre, absolutamente siempre, reunir un buen álbum de fotos y recuerdos que compartir con su médico cuando vuelva a su Centro de Salud, sea el nuestro o el que sea. 

                                                                                                                        Dr. López Coscojuela

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